27/10/2026
El propietario de Abadía de Yuste, distinguido por Felipe VI con la Cruz de la Orden del Mérito Civil, convirtió la antigua pensión de sus padres en un hotel rural de cinco estrellas. Desde hace más de dos décadas trabaja en los servicios de restauración vinculados a las visitas de la Familia Real a La Vera.
Todo comenzó en una pequeña pensión de Cuacos de Yuste, con siete habitaciones y apenas dos baños compartidos. Allí creció Rubén Hornero, entre el trabajo de sus padres y los huéspedes que llegaban al establecimiento familiar. Años después, aquel negocio se ha convertido en Abadía de Yuste, un hotel rural de cinco estrellas con restaurante, y su propietario ha llegado a cocinar para la Casa Real y a recibir de manos de Felipe VI la Cruz de la Orden del Mérito Civil.
La distinción le fue entregada el pasado 16 de febrero en el Palacio Real de El Pardo, como reconocimiento a una trayectoria que ha llevado el nombre de Cuacos de Yuste y la gastronomía extremeña mucho más allá de la comarca de La Vera.
Hornero no empezó precisamente entre fogones. Sus primeros trabajos en el negocio familiar fueron atendiendo a los clientes en sala y cortando jamón. Tras el fallecimiento de su padre, la familia mantuvo el establecimiento hasta que él y su mujer, Alba, asumieron su gestión y emprendieron su transformación. La cocina llegó después, casi por necesidad, y terminó convirtiéndose en su profesión. Aprendió las recetas tradicionales de su madre y completó su formación con el asesoramiento de reconocidos cocineros extremeños.
Más de dos décadas cocinando para la Casa Real
La relación de Rubén Hornero con los actos vinculados a la Casa Real comenzó en 1998, cuando realizó su primer servicio de catering para la Fundación Academia Europea de Yuste. Desde entonces, su empresa ha participado en la organización de servicios de restauración, protocolo y alojamiento relacionados con las visitas reales a la comarca.
Su trabajo le ha llevado a preparar cenas de gala en el Monasterio de Yuste y a recibir en su hotel a personas vinculadas a estos actos. Una relación profesional que se ha prolongado durante más de dos décadas y que le ha permitido conocer de cerca las preferencias gastronómicas de los monarcas.
Entre los platos que ha servido se encuentran el solomillo de vaca con Indicación Geográfica Protegida de Extremadura y el cabrito confitado y deshuesado a la brasa. Las carnes rojas de la región son, según explica el cocinero, una de las preferencias de Felipe VI.
Hornero también guarda un buen recuerdo del interés que los Reyes han mostrado por Cuacos de Yuste, sus vecinos y la evolución de la comarca durante sus visitas.
Del pimentón de La Vera a las recetas de su madre
Buena parte de la cocina de Abadía de Yuste nace de los productos de su entorno. El Pimentón de la Vera, la Torta del Casar, los quesos artesanos, las mieles y las carnes extremeñas ocupan un lugar destacado en una carta que apuesta por los alimentos de proximidad y las denominaciones de origen de la región.
Rubén Hornero es además embajador de la Denominación de Origen Protegida Pimentón de la Vera, una labor que le ha llevado a participar en ferias y encuentros gastronómicos dentro y fuera de Extremadura, desde Coria hasta Barcelona.
Esa vinculación con el pimentón también ha dado lugar a un libro de recetas promovido por el Consejo Regulador, en el que recupera platos que aprendió de su madre, como las migas y las patatas revolconas, y se atreve con elaboraciones menos habituales, entre ellas la tarta de queso, el chocolate o la leche frita con pimentón.
Para el cocinero, mantener vivas las recetas tradicionales no está reñido con experimentar. Su cocina combina los sabores que conoció de niño con nuevas técnicas, pero sin perder de vista los productos extremeños que han acompañado a su familia durante generaciones.
La hostelería como futuro para los pueblos
Además de su actividad en Cuacos de Yuste, Hornero participa cada año en la iniciativa gastronómica solidaria del Club Rotary de Plasencia, junto a otros cocineros de la zona, para recaudar fondos destinados a entidades sociales.
Su experiencia también le ha llevado a defender las oportunidades que ofrece la hostelería a quienes quieren desarrollar su vida profesional en el medio rural. El cocinero anima a los jóvenes a formarse y a descubrir un sector que considera fundamental para mantener la actividad económica y las tradiciones de los pueblos.


























































