07/10/2026
David Robles ha transformado el negocio familiar sin abandonar la cocina de la Vera, con el producto local y las carnes maduradas como protagonistas. El restaurante abre ahora una nueva etapa con desayunos y una carta renovada.
Antes de que hubiera carnes maduradas, desayunos con huevos poché o tartas de queso veratas, hubo una casa de comidas. Los clientes jugaban a las cartas y encargaban a Pili un conejo o un cabrito para comer. Mucho antes, los abuelos de la familia ya habían estado detrás de posadas y tascas de Jarandilla de la Vera.
De aquella forma de entender la hostelería procede el actual Restaurante K Leti, que ha llegado a la cuarta generación con David Robles propietario y al frente de la cocina y Susana López encargada de la repostería y de una de las últimas incorporaciones del establecimiento, los desayunos.
El negocio que los padres de David abrieron hace unos 30 años fue durante mucho tiempo un bar de comidas frecuentado especialmente por trabajadores de la zona. La transformación llegó progresivamente cuando su hijo decidió hacer de la cocina su profesión.
Robles pasó un año formándose en las cocinas del Parador de Plasencia antes de regresar a Jarandilla. Allí comenzó a cambiar el restaurante familiar con una idea que ha mantenido desde entonces, introducir otras técnicas y formas de cocinar sin alejarse de los productos y sabores con los que había crecido.
De las revolconas a las carnes maduradas
La Vera continúa teniendo un peso importante en la cocina del K Leti. Verduras, hortalizas y frutas de la comarca aparecen en una carta en la que el pimentón de la Vera atraviesa desde algunos de los platos tradicionales hasta propuestas más recientes.
Las carnes se han convertido con el tiempo en una de las especialidades del restaurante. David Roble trabaja con vaca madurada y cortes como el T-bone, además de cochinillo asado, cabrito o secreto caramelizado.
La carta mantiene también platos ligados a la cocina de la zona, como las patatas revolconas con pimiento charrascón, junto a elaboraciones que el restaurante ha ido incorporando durante estos años. Entre ellas está el queso de cabra artesanal Tío Aurelio al horno con pimentón o el pan relleno de boletus.
También hay pescados y mariscos, desde lubina y pargo hasta atún rojo o gambas de Huelva, en función del producto disponible.
Uno de los últimos cambios ha llegado al mediodía. El antiguo menú diario ha dado paso a una fórmula que mantiene dos platos de cuchara y permite elegir primeros y segundos de la propia carta, alejándose del formato convencional de menú del día con el que funcionó durante años el negocio.
Desayunos para abrir una nueva franja del día
La otra transformación se produce antes de que empiecen los servicios de comida. K Leti ha comenzado a ofrecer desayunos de martes a domingo, entre las nueve de la mañana y las doce del mediodía.
Susana López está detrás de esta parte del proyecto. Llegó desde Barcelona a La Vera hace cuatro años y se incorporó entonces al negocio familiar. La propuesta incluye desde pan y cruasanes horneados cada mañana hasta tostadas elaboradas con productos de la zona.
Una de ellas combina tomate, pimentón de la Vera y huevo frito. Otra apuesta por el jamón ibérico. Entre las propuestas menos habituales aparecen los huevos turcos, preparados sobre una base de yogur especiado con huevos poché y mantequilla con pimentón.
López se ocupa además de la repostería casera del restaurante. De su obrador sale la denominada Tarta Verata, elaborada con quesos de la comarca, junto a otras tartas de pistacho, Lotus o caramelo salado, culanes de chocolate y crema quemada.
David Robles y Susana López han repasado la evolución del K Leti en el espacio de gastronomía de Más de Uno Plasencia patrocinado por Máximo Callejo. Una historia que comenzó varias generaciones antes de que ellos llegaran y que ha pasado de las partidas de cartas y los platos por encargo de aquella casa de comidas a una cocina que intenta encontrar su propia forma de seguir siendo verata.


























































