07/10/2026
La asociación, que reúne ya a 300 mujeres de entre 18 y 82 años, reclama también cambios en la atención a determinadas víctimas de violencia de género y prepara nuevos proyectos sobre salud femenina, capacitación digital y conciliación.
Trescientas mujeres forman ya parte de la Asociación de Mujeres Extremeñas por la Innovación y el Desarrollo, un colectivo nacido hace once años en Plasencia que ha ido extendiendo su actividad a distintos municipios del norte de Extremadura. Entre sus socias hay mujeres de 18 a 82 años, una amplitud generacional que ha llevado a la entidad a trabajar sobre necesidades muy diferentes, desde la salud y la conciliación hasta la brecha digital o la violencia de género.
La mayoría de sus integrantes reside en Plasencia, aunque también cuenta con mujeres de Oliva de Plasencia, Villar de Plasencia, Hervás o Valdelamatanza. La asociación tiene su sede en el Edificio de Asociaciones de San Juan y mantiene buena parte de sus actividades con las aportaciones de las propias socias.
Su presidenta, Raquel Puertas, ha explicado este trabajo en Más de Uno Plasencia, durante el programa especial de Onda Cero emitido desde el Complejo Cultural Santa María con motivo de la Semana de Puertas Abiertas de la Diputación de Cáceres.
Salud, conciliación y una brecha digital que cambia con los años
La salud femenina ocupa una parte importante de la actividad del colectivo. La asociación organiza talleres sobre menopausia, prevención del cáncer de mama y cuidado de la piel, con la colaboración de profesionales sanitarios y farmacias, y mantiene su apoyo a Dragonas del Jerte, el equipo de barco dragón formado por pacientes oncológicas.
A esas necesidades se ha sumado otra que evoluciona casi al mismo ritmo que la tecnología. Mujeres Extremeñas desarrolla cursos para reducir la brecha digital entre sus socias y ha incorporado ya formación sobre inteligencia artificial, con un enfoque práctico para aprender a utilizar estas herramientas en la vida cotidiana.
La conciliación se aborda con medidas más sencillas. El colectivo organiza talleres infantiles los sábados por la mañana, algunos junto a asociaciones vecinales como la de San Miguel, para facilitar unas horas de respiro a las familias y, especialmente, a las mujeres sobre las que continúa recayendo buena parte de los cuidados.
También mantiene rutas senderistas, excursiones y actividades culturales dentro y fuera de Extremadura, además de visitas guiadas que recuperan la historia de mujeres vinculadas a Plasencia.
Mujeres que no encajan en los protocolos actuales
El trabajo con víctimas de violencia de género ha llevado a la asociación a detectar situaciones para las que considera que los recursos actuales necesitan adaptarse.
El colectivo ofrece un primer acompañamiento y deriva posteriormente a las mujeres hacia los servicios especializados, pero reclama cambios para aquellos casos con necesidades añadidas. Entre sus propuestas está adaptar los protocolos de los pisos de acogida para atender a mujeres con patología dual y desarrollar herramientas específicas para víctimas pertenecientes a minorías étnicas.
La asociación trabaja además en un proyecto con la Diputación de Cáceres para incorporar personal técnico dedicado a salud femenina, capacitación digital y cohesión social.
Entre sus próximos planes figura también una gala regional con la que pretende reconocer a mujeres cuyo trabajo tiene poca visibilidad pública, entre ellas profesionales de Atención Primaria y empresarias locales.
Más industria, mejores servicios y recuperar lo que está cerrado
Junto al trabajo de la asociación, Puertas ha defendido que Plasencia necesita «ser más reivindicativa» ante las administraciones autonómica y estatal para resolver algunos de los asuntos que siguen pendientes en la ciudad.
Uno de ellos es el desarrollo de suelo industrial en Martín Palomino, que considera necesario para favorecer la implantación de empresas y generar actividad económica. También reclama un mayor respaldo al comercio local.
Puertas pone además el foco en varios recursos que permanecen cerrados y plantea recuperar el matadero municipal, el centro de recepción de visitantes y la escuela de cocina.
La sanidad completa sus reclamaciones. La presidenta de Mujeres Extremeñas pide mejoras en los equipamientos del Hospital de Plasencia, un centro que presta servicio a una población que supera ampliamente los límites de la ciudad y alcanza a buena parte del norte de Extremadura.
La reivindicación parte precisamente de esa posición de Plasencia como cabecera de un territorio mucho más amplio. Para Puertas, la ciudad debe reclamar con mayor fuerza los recursos, las inversiones y los servicios que necesita, tanto para sus vecinos como para los municipios del norte que dependen de ella


























































