13/10/2026
El negocio familiar nació en 1976 en un pequeño local del Rosal de Ayala y cuenta hoy con cuatro establecimientos, una sala de despiece y 13 trabajadores. José Antonio Bernal asegura que cada vez más clientes jóvenes están regresando a la compra en carnicerías tradicionales.
Carnicería Bernal comenzó hace 50 años en un pequeño establecimiento del Rincón de Cabezona, en el barrio del Rosal de Ayala. Los padres de José Antonio Bernal habían llegado a Plasencia desde la provincia de Salamanca, después de pasar por Villanueva de la Sierra, y se pusieron detrás de un mostrador sin experiencia previa en el sector cárnico.
Medio siglo después, aquel primer negocio se ha convertido en una empresa familiar con cuatro carnicerías en Plasencia, una sala de despiece propia y 13 trabajadores. En 2025 estrenó además unas nuevas instalaciones con las que la familia culminó uno de los proyectos que tenían pendientes sus fundadores.
En estos 50 años no solo ha cambiado el tamaño del negocio. También lo han hecho la forma de comprar carne, los productos que buscan los clientes y hasta la manera de llegar hasta ellos.
Carne a domicilio para pueblos que pierden comercios
Uno de esos cambios ha llevado a Carnicería Bernal fuera de Plasencia. La empresa ha puesto en marcha Telecarne, un servicio con el que distribuye sus productos a domicilio y que ha encontrado parte de su demanda en municipios donde las carnicerías tradicionales han ido desapareciendo.
El reparto llega semanalmente a localidades como El Torno, Navaconcejo, Cabezuela del Valle o Garganta la Olla. Los clientes realizan sus encargos y reciben posteriormente los productos en sus casas, una fórmula que permite mantener el acceso a carne fresca en poblaciones que han ido perdiendo este tipo de establecimientos.
El sistema también cambia una de las costumbres más arraigadas de una carnicería. El cliente ya no está necesariamente delante cuando se corta la pieza que ha pedido. Bernal señala que esa distancia obliga a mantener la misma confianza que tradicionalmente se construía frente al mostrador.
Los jóvenes vuelven a la carnicería
Y precisamente al otro lado de ese mostrador Bernal asegura estar detectando otro cambio. Cada vez ve a más parejas y clientes jóvenes comprando en la carnicería tradicional, después de años en los que buena parte del consumo se había desplazado hacia las grandes superficies.
El supermercado continúa teniendo a su favor la rapidez de concentrar toda la compra en un mismo lugar, pero Bernal considera que una parte de los consumidores está recuperando el interés por saber qué compra, pedir consejo y encontrar productos preparados en el propio establecimiento.
Ese cambio también ha obligado a adaptar la oferta. Junto a los cortes tradicionales han ganado espacio elaboraciones como las hamburguesas, el lomo adobado ibérico o el picadillo, entre otros productos preparados en la propia carnicería.
Los hábitos de compra han cambiado, también la forma de vender y hasta el lugar al que llega el mostrador. Carnicería Bernal alcanza así el medio siglo después de pasar de aquel primer local del Rosal de Ayala a cuatro establecimientos en Plasencia y un servicio que hoy lleva sus productos también fuera de la ciudad.


























































