La psicóloga Natalia Barrios analiza la carga mental de tener siempre algo pendiente y cómo aprender a desconectar

15/10/2026

La psicóloga Natalia Barrios explica por qué organizar, recordar y anticipar las tareas cotidianas puede resultar agotador y propone cambios para repartir responsabilidades, gestionar mejor el tiempo y descansar sin sentirse culpable.

Termina el trabajo, pero la cabeza sigue ocupada. Hay que acordarse de una cita médica, responder un mensaje, organizar la compra o pensar en todo lo que queda por hacer al día siguiente. Son tareas que, por separado, pueden parecer pequeñas, pero cuya acumulación acaba provocando una sensación de cansancio que no siempre desaparece con el descanso.

Es lo que se conoce como carga mental, el esfuerzo de recordar, planificar y supervisar constantemente las responsabilidades de la vida cotidiana. La psicóloga Natalia Barrios, ha abordado este problema en El Cuarto Azul, y advierte de que este trabajo, muchas veces invisible, puede llegar a ser tan agotador como las propias tareas que después hay que realizar.

No se trata únicamente de tener muchas obligaciones, sino de sentir que todas dependen de uno mismo. Pensar en lo que falta, anticipar problemas o repasar mentalmente los pendientes puede mantener a una persona en un estado de preocupación constante, incluso cuando aparentemente tiene tiempo libre.

La especialista señala que ser responsable no significa tener que estar pendiente de todo. Reconocer esa diferencia es uno de los primeros pasos para evitar que las obligaciones terminen ocupando también los momentos de descanso.

Hacer listas que realmente se puedan cumplir

Una de las recomendaciones de Natalia es sacar las tareas de la cabeza y anotarlas en un único sitio. Tener recordatorios repartidos entre papeles, cuadernos y aplicaciones puede generar todavía más preocupación, especialmente cuando ni siquiera recordamos dónde apuntamos algo.

Pero escribir una lista tampoco resuelve el problema si resulta imposible completarla. La psicóloga aconseja calcular cuánto tiempo requiere cada tarea antes de organizar el día. Anotar quince cosas pendientes no sirve de mucho si, en realidad, hacen falta quince horas para terminarlas.

Ajustar las expectativas al tiempo disponible permite establecer prioridades y evita que cada día termine con la sensación de haber dejado demasiadas cosas sin hacer.

Otro aspecto fundamental es aprender a delegar. Y eso no consiste únicamente en pedir a otra persona que haga un recado, sino en repartir también la responsabilidad de recordar, organizar y tomar decisiones.

En una familia, por ejemplo, no basta con que una persona haga la compra si otra tiene que preparar la lista, comprobar lo que falta y recordarle cuándo debe ir. Para Natalia, hablar abiertamente de estas responsabilidades y distribuirlas de forma concreta ayuda a que el peso de la organización no recaiga siempre sobre la misma persona.

No tenemos que responder a todos los mensajes al momento

La carga mental también se alimenta de la sensación de tener que estar permanentemente disponibles. Los mensajes de WhatsApp, los correos electrónicos y las notificaciones pueden convertir cualquier momento de descanso en una nueva obligación.

Barrios recuerda que recibir un mensaje no implica tener que responder inmediatamente. Establecer horarios para consultar el correo, silenciar el teléfono durante determinadas actividades o explicar a nuestro entorno que no siempre estamos disponibles son formas de recuperar cierto control sobre el tiempo.

La psicóloga propone establecer límites claros y comunicarlos con naturalidad. No se trata de dejar de atender a los demás, sino de evitar que cada aviso interrumpa continuamente el trabajo, la convivencia o el descanso.

Qué hacer cuando las preocupaciones no dejan dormir

Uno de los momentos en los que más se nota la sobrecarga mental es al acostarse. Cuando desaparecen las distracciones del día, pueden aparecer de golpe todas las tareas pendientes, las conversaciones que no hemos tenido o los problemas que debemos resolver.

Para evitar ese repaso interminable, Barrios recomienda dedicar unos minutos antes de dormir a escribir lo que queda por hacer, de manera que no sea necesario seguir recordándolo mentalmente. También aconseja incorporar actividades que ayuden a desconectar, como caminar o hacer ejercicio, y reservar un tiempo de transición entre las obligaciones y el descanso.

La especialista insiste además en la importancia de descansar sin culpa. Parar no significa estar perdiendo el tiempo ni supone una falta de responsabilidad. El descanso es una necesidad, no una recompensa que solo podamos permitirnos cuando hayamos terminado todas las tareas.

Y cuando la sobrecarga afecta a alguien cercano, no siempre resulta útil decirle que se organice mejor o que deje de preocuparse. Preguntar qué necesita y ofrecer ayuda concreta puede ser mucho más eficaz, especialmente si esa ayuda implica asumir parte de las responsabilidades que le están agotando.

Barrios recuerda, por último, que no es necesario esperar a encontrarse al límite para acudir a un profesional. Si el malestar se repite, resulta difícil desconectar o el cansancio empieza a afectar al sueño, las relaciones o la vida cotidiana, buscar apoyo psicológico puede ayudar a identificar qué está ocurriendo y encontrar herramientas para afrontarlo.

Compartir post:

Puede interesarte

Haz que tu negocio se escuche

Anúnciate en nuestra radio local y llega cada día a miles de oyentes de tu zona con una publicidad cercana, efectiva y de confianza.

Enzo · Onda Cero Plasencia