AFADS tiene su centro de día completo en Plasencia y denuncia retrasos en el diagnóstico del Alzheimer

13/10/2026

La asociación atiende a unas 400 familias del norte de Cáceres y tiene entre 14 y 15 personas esperando una plaza en su centro de día. También reclama mejorar las pruebas de detección precoz en Atención Primaria para evitar que los pacientes lleguen demasiado tarde a Neurología.

El centro de día de AFADS Norte de Cáceres, en Plasencia, está completo y tiene entre 14 y 15 personas esperando una plaza. La cifra supera la mitad de la capacidad del recurso, que actualmente no puede ampliar su atención por falta de financiación para contratar más personal. Mientras tanto, la asociación advierte de otro problema que afecta a las familias mucho antes de llegar al centro, las dificultades para conseguir un diagnóstico temprano del Alzheimer en la sanidad pública.

La entidad atiende actualmente a unas 400 familias de Plasencia y el norte de Cáceres, con alrededor de 200 usuarios directos. Su presidenta, Nélida Prieto, la coordinadora, María Climent, y la psicóloga, Cristina Martín, han expuesto las dificultades que encuentran tanto las personas con deterioro cognitivo como sus familiares, desde los primeros síntomas hasta las fases de mayor dependencia.

El centro de día funciona de lunes a viernes, de 8:00 a 15:00 horas, y ofrece atención especializada a personas con Alzheimer y otras demencias. Sin embargo, las plazas solo quedan disponibles cuando se produce una baja o un usuario ingresa en una residencia, lo que mantiene a otras familias a la espera de un recurso que necesitan para atender a sus allegados y poder conciliar.

AFADS cuenta con siete profesionales, además del apoyo de voluntarios y una junta directiva que trabaja de forma no remunerada. La asociación dispone también de un programa de estimulación cognitiva al que acuden 42 personas, distribuidas en grupos reducidos que reciben sesiones de una hora y media dos días a la semana.

El problema de llegar tarde al diagnóstico

Una de las principales preocupaciones de AFADS es el tiempo que transcurre desde que una familia empieza a detectar cambios en una persona hasta que consigue una valoración especializada.

La asociación cuestiona las pruebas iniciales que se utilizan en Atención Primaria para evaluar el deterioro cognitivo. Según sus profesionales, algunos de estos cuestionarios resultan insuficientes para identificar alteraciones leves, ya que están más orientados a detectar problemas que aparecen cuando la enfermedad se encuentra en fases más avanzadas.

Esto puede provocar, sostienen, que pacientes que todavía responden correctamente a determinadas preguntas no sean derivados a Neurología, pese a que sus familiares ya hayan observado cambios significativos en su comportamiento o en sus capacidades.

En ocasiones, son los propios allegados quienes solicitan una consulta médica sin el paciente para explicar lo que está ocurriendo en casa. Otras familias terminan recurriendo a la sanidad privada para conseguir una valoración.

Detectar la enfermedad a tiempo no solo permite estudiar las opciones de tratamiento. También da margen a la persona afectada para participar en las decisiones sobre sus cuidados y su futuro, antes de que el deterioro limite su autonomía.

Los primeros síntomas del Alzheimer

La psicóloga Cristina Martín insiste en que los primeros síntomas no tienen por qué limitarse a los fallos de memoria. También pueden aparecer dificultades para organizar tareas habituales, tomar decisiones, resolver pequeños imprevistos o encontrar las palabras adecuadas durante una conversación.

Son cambios que pueden pasar inadvertidos o atribuirse al envejecimiento, especialmente cuando la persona todavía conserva buena parte de su autonomía.

La asociación recuerda además que algunas personas con deterioro cognitivo no son conscientes de sus propias dificultades, un fenómeno conocido como anosognosia. Esto puede complicar que acepten acudir al médico o recibir ayuda, incluso cuando su entorno lleva tiempo observando que algo ha cambiado.

Desde AFADS recomiendan prestar atención a las alteraciones que se repiten y afectan a la vida cotidiana, en lugar de normalizarlas automáticamente como consecuencias de la edad.

Las terapias y el desgaste de quienes cuidan

Además del diagnóstico, la asociación defiende la importancia de las terapias no farmacológicas para mantener durante el mayor tiempo posible las capacidades y la autonomía de las personas con demencia.

La estimulación cognitiva, las actividades adaptadas y el mantenimiento de rutinas forman parte de esa atención. Sus profesionales recuerdan el deterioro que experimentaron algunos usuarios durante el confinamiento de la pandemia, cuando tuvieron que interrumpir las actividades presenciales y perdieron buena parte de sus hábitos cotidianos.

Pero el Alzheimer no afecta únicamente a quien recibe el diagnóstico. A medida que avanza la enfermedad, las familias asumen tareas de supervisión y cuidados que pueden llegar a ocupar prácticamente todo el día.

Por eso, AFADS ofrece también atención psicológica, orientación social y grupos de apoyo para familiares, además de servicios de transporte adaptado y comedor para sus usuarios.

El acompañamiento incluye situaciones especialmente difíciles, como decidir cuándo una persona necesita ingresar en una residencia porque sus cuidados ya no pueden asumirse en el domicilio.

Con cerca de 400 familias atendidas y un centro de día sin plazas disponibles, la asociación reclama más recursos para responder a una demanda que ya supera su capacidad de atención.

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Enzo · Onda Cero Plasencia