30/09/2026
La asociación advierte también del infradiagnóstico y del edadismo que todavía rodea a la enfermedad y recuerda que el Alzheimer puede aparecer antes de los 65 años.
Los primeros tratamientos en años capaces de ralentizar la progresión del Alzheimer en determinados pacientes han abierto una nueva etapa frente a la enfermedad, pero también una nueva reivindicación para las familias. AFADS Plasencia y Norte de Extremadura reclama que estos avances puedan incorporarse a la sanidad pública y que el acceso a ellos no dependa de la capacidad económica de cada paciente.
La demanda forma parte del mensaje que la asociación está trasladando este año bajo el lema «El no ya no es respuesta», con el que quiere poner el foco no solo en la investigación, sino también en los recursos sanitarios y sociales disponibles una vez llega el diagnóstico.
Entre esos avances se encuentran lecanemab y donanemab, dos tratamientos autorizados en la Unión Europea para determinados pacientes con Alzheimer en fases tempranas y con presencia confirmada de placas de beta-amiloide. No curan la enfermedad ni detienen completamente su evolución, pero los ensayos han demostrado que pueden ralentizar el deterioro cognitivo en pacientes seleccionados.
Su administración exige además una selección rigurosa de los pacientes y controles médicos periódicos debido, entre otras cuestiones, al riesgo de alteraciones cerebrales conocidas como ARIA, que pueden incluir inflamación y hemorragias.
Para AFADS, el avance científico abre ahora el debate sobre quién puede beneficiarse realmente de estos tratamientos y cómo garantizar el acceso a ellos. La asociación defiende que el coste económico no debería convertirse en una barrera para las personas que cumplen los criterios médicos para recibirlos.
El Alzheimer también puede llegar antes de los 65
Otra de las cuestiones sobre las que AFADS quiere llamar la atención es la imagen que todavía existe del Alzheimer como una enfermedad exclusivamente asociada a edades muy avanzadas.
La asociación trabaja también con personas que reciben el diagnóstico antes de los 65 años, cuando todavía se encuentran en edad laboral y pueden tener hijos o familiares directamente dependientes de ellas. Son casos que, además del impacto sanitario, plantean necesidades familiares, laborales y económicas diferentes.
AFADS advierte también del infradiagnóstico y de la tendencia a normalizar determinados síntomas simplemente por la edad. Olvidos o cambios cognitivos pueden atribuirse inicialmente al envejecimiento y retrasar la consulta y, con ella, el diagnóstico.
La entidad reclama por ello una mayor atención a los primeros síntomas y cuestiona el edadismo que, según señala, todavía aparece en algunos ámbitos de la atención sanitaria.
Las familias también necesitan respuestas
El diagnóstico no afecta únicamente a quien padece la enfermedad. El progresivo avance del Alzheimer transforma también la vida de quienes asumen los cuidados y obliga a las familias a tomar decisiones para las que muchas veces no están preparadas.
Es precisamente ahí donde AFADS reivindica el papel de las asociaciones. La entidad ofrece en Plasencia atención y orientación desde las primeras sospechas y acompaña posteriormente a pacientes, cuidadores y familiares durante las diferentes etapas de la enfermedad.
La asociación atiende actualmente a unas 400 familias de Plasencia y del norte de Extremadura a través de un equipo multidisciplinar y mantiene su sede en el paraje de Valcorchero, en el pabellón 12, frente al Hospital Virgen del Puerto.
AFADS insiste en que los avances científicos deben ir acompañados ahora de avances asistenciales y sociales. Una reivindicación que resume precisamente el lema elegido este año por el movimiento asociativo del Alzheimer, «El no ya no es respuesta».


























































