28/09/2026
La farmacéutica Maite Martín explica en La Botica de Onda Cero Plasencia cómo distinguir una caída temporal de una pérdida de densidad y por qué no conviene recurrir a suplementos o tratamientos sin conocer primer la causa.
Encontrar más pelos de lo habitual en la ducha, en el cepillo o sobre la almohada es una preocupación bastante común con la llegada del otoño. Pero una mayor caída no significa necesariamente que exista un problema de alopecia. La clave está en observar si el cabello vuelve a crecer y, sobre todo, si comienza a perder densidad.
Así lo ha explicado Maite Martín esta semana en nuestra sección La Botica de los lunes en Más de Uno Plasencia.
El cabello atraviesa distintas fases y perder entre 50 y 100 pelos al día puede formar parte de su ciclo normal. Más que intentar contar cuántos se caen, conviene prestar atención a cambios visibles y mantenidos en el tiempo, como una raya que comienza a ensancharse, una menor cantidad de cabello o determinadas zonas que empiezan a clarear.
Una caída puede aparecer meses después
Detrás de una pérdida abundante y repentina puede encontrarse un efluvio telógeno, una alteración temporal del ciclo del cabello que puede aparecer después de periodos de estrés, dietas muy restrictivas, intervenciones quirúrgicas u otras situaciones que afectan al organismo.
Una de sus particularidades es que no siempre relacionamos ambos acontecimientos. La caída puede comenzar tres o cuatro meses después del episodio que la desencadenó, cuando aquello que la provocó incluso parece haber quedado atrás.
En estos casos, el cabello suele recuperar progresivamente su ciclo. La situación cambia cuando la pérdida se mantiene, el pelo no se recupera y comienza a apreciarse una disminución de la densidad.
La alopecia androgenética tampoco se presenta exactamente igual en hombres y mujeres. Mientras que en ellos suele hacerse visible inicialmente en las entradas o la coronilla, en las mujeres una de las señales frecuentes es el progresivo ensanchamiento de la raya. Ante cambios de este tipo, la recomendación es consultar para determinar qué está provocando la pérdida antes de iniciar un tratamiento.
Lavarse el pelo no hace que se caiga más
Entre los mitos que continúan rodeando al cuidado capilar está el miedo a lavarse el cabello con demasiada frecuencia. Los pelos que aparecen durante el lavado no se desprenden por utilizar champú, sino que en buena medida ya se encontraban en la fase de caída de su ciclo.
La higiene puede adaptarse, por tanto, a las necesidades de cada cabello y cuero cabelludo. Maite Martín recuerda además que el champú actúa principalmente sobre el cuero cabelludo y el tallo capilar y que no debe confundirse su función con la de un tratamiento destinado a abordar las causas de una alopecia.
Algo similar ocurre con los complementos alimenticios para el cabello. Existen preparados con aminoácidos, vitaminas y minerales, pero tomarlos sin conocer el origen de la caída puede no resolver el problema. Antes de recurrir a ellos, especialmente cuando la pérdida es persistente, conviene consultar en la farmacia o acudir al dermatólogo.
En los casos en los que existe una alopecia androgenética diagnosticada pueden utilizarse tratamientos específicos como minoxidil, finasterida o dutasterida, cuya indicación debe valorarse de manera individual por el profesional sanitario correspondiente. Los trasplantes capilares constituyen otra alternativa para determinados pacientes, aunque el resultado definitivo requiere meses de evolución.
La Botica se suma a la Marcha Rosa de AOEX
El espacio La Botica ha recordado además la próxima Marcha Rosa organizada por AOEX en Plasenci el 4 de octubre, una iniciativa que volverá a reunir a la ciudad en torno a la sensibilización y la lucha contra el cáncer de mama.


























































