Álvaro Valverde reúne cuatro décadas de poesía y memoria: «Escribir es decir más con menos»

25/09/2026

El poeta placentino recorre en su nuevo volumen una obra iniciada en 1985 y marcada por el paisaje, la memoria y una forma de entender la poesía desde la claridad y la concisión.

«Hagamos de este lugar un territorio». Álvaro Valverde escribió ese verso en 1985 y, cuatro décadas después, aquella palabra sirve para reunir buena parte de una vida dedicada a la literatura. El poeta y escritor placentino acaba de publicar Territorio. Poesía reunida, un volumen que recoge su obra desde 1985 hasta 2025 y permite recorrer cuarenta años de escritura en los que el lugar, la memoria y el paso del tiempo han permanecido como constantes.

Valverde, nacido en Plasencia, ha construido buena parte de ese territorio literario desde su propia ciudad. Sus calles, los caminos, los arroyos y el paisaje que rodea Plasencia aparecen en una poesía que parte de espacios reconocibles para hablar de asuntos que trascienden lo local.

«Elegí la poesía porque es una manera de expresar sentimiento y pensamiento de la forma más concisa posible, decir más con menos», ha explicado en nuestro Más de Uno Plasencia. Una búsqueda de la sencillez que ha acompañado toda su trayectoria y que el autor resume también en otra idea, «en la claridad es donde está realmente la mayor profundidad»

Una vida dedicada a la literatura

La relación de Valverde con los libros no comenzó, sin embargo, con la imagen de un niño devorando libros. Él mismo recuerda una infancia tímida y solitaria y sus años en el colegio San Calisto de los Maristas, donde estudió entre los seis y los dieciséis años.

El verdadero despertar literario llegaría más tarde. Entre las personas que dejaron huella aparece Gerardo Rovira, su profesor de COU. Ver la pasión con la que hablaba de los libros terminó despertando su propia curiosidad por la literatura.

También conserva entre sus recuerdos la memorización de Lo inagotable, de José María Gabriel y Galán, para participar en un concurso escolar animado por uno de sus tíos. Pero la escritura adquirió otra dimensión a los 18 años, durante una etapa personal complicada mientras estudiaba Magisterio en Cáceres. Encontró entonces en ella una forma de refugio y expresión. A los 24 años publicaría su primer libro.

Un Premio Loewe que cambió el rumbo

Uno de los momentos decisivos de su trayectoria llegó en 1991 con Una oculta razón. El libro le valió el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe cuando tenía 31 años y todavía era prácticamente desconocido para el gran público.

Aquel reconocimiento abrió una nueva etapa. Dos años después obtuvo el Premio Ciudad de Córdoba y posteriormente comenzó su relación con Tusquets, editorial a la que ha permanecido vinculado durante buena parte de su carrera literaria.

Su poesía ha mantenido desde entonces una apuesta reconocible por la sobriedad y la precisión. Frente al artificio, Valverde reivindica una escritura clara, capaz de partir de lugares concretos y experiencias personales sin quedar encerrada en ellos.

Plasencia ocupa inevitablemente un lugar destacado en ese mapa. También aparecen otros paisajes ligados a su vida, como el Tánger relacionado con la historia familiar de su mujer. Espacios particulares que terminan convirtiéndose en escenarios en los que también puede reconocerse el lector.

Cuarenta años entre la poesía y las aulas

La literatura ha convivido durante buena parte de su vida con otra profesión que Valverde reivindica con especial orgullo. Durante cuarenta años ejerció como maestro, al tiempo que desarrollaba una trayectoria que también le llevó a dirigir la Editora Regional de Extremadura y a participar en el impulso del Plan Regional de Fomento de la Lectura.

Ahora continúa vinculado a los libros desde la crítica literaria en El Cultural y desde una labor de divulgación de la poesía que considera parte esencial de su trabajo.

Y sigue caminando. Los polígonos industriales, las afueras y las circunvalaciones de Plasencia forman parte de esos paseos en los que encuentra la soledad y el espacio para pensar y escribir.

Territorio permite ahora contemplar todo ese camino de una vez. Cuatro décadas de poemas en las que permanece el paisaje, pero también las personas, los recuerdos y una ciudad que atraviesa buena parte de su obra. Una manera de fijar con palabras aquello que inevitablemente va desapareciendo con el paso del tiempo.

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